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Actualidad moto

ITV de motos: cuándo toca y qué miran de verdad

Cuatro años para las de más de 125 cc, tres para las pequeñas, y después cada dos. Lo que revisan, lo que suele suspender y por qué conviene pasarla antes de vender.

La ITV de las motos genera más dudas que la de los coches, sobre todo porque los plazos no son los mismos según la cilindrada. Aquí van los que hay que saberse.

Los plazos

  • Motos de más de 125 cc: primera inspección a los cuatro años desde la matriculación, y después cada dos.
  • Ciclomotores y motos de hasta 125 cc: primera inspección a los tres años, y después cada dos.
  • Motos de más de 30 años matriculadas como históricas: régimen propio, normalmente cada dos o cuatro años según la antigüedad.

Qué revisan

Identificación y documentación, luces y señalización, frenos, dirección, suspensión, neumáticos, escape y ruido, emisiones, y el estado general del chasis. En las motos, el ruido del escape y las luces son las dos causas de suspenso más comunes, seguidas de los neumáticos.

Los suspensos evitables

  • Escape no homologado o sin marcado visible: es el clásico. Si tienes el original, móntalo.
  • Luces fundidas o mal orientadas, incluida la matrícula.
  • Neumáticos por debajo del dibujo mínimo o con grietas por antigüedad.
  • Manillares, retrovisores o intermitentes cambiados sin reforma homologada.
  • Fugas de aceite visibles.

Por qué pasarla antes de vender

No es obligatorio venderla con la ITV en vigor, pero sí lo es que el comprador la pase antes de circular. Cuesta unos 25 euros y te quita de encima el argumento de rebaja más eficaz que existe: la incertidumbre. Un comprador que no sabe qué va a salir en la inspección descuenta siempre más de lo que la inspección habría costado.

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