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Guía de venta

¿Cuánto vale mi moto? Guía completa para tasarla y venderla

Antes de nada

Casi todo el mundo llega a esta pregunta por el mismo camino: quiere vender la moto, entra en Wallapop, ve diez anuncios del mismo modelo con tres mil euros de diferencia entre el más barato y el más caro, y se queda igual que estaba. Los precios de los anuncios no son precios de venta, y ahí empieza la confusión.

Esta guía va de las dos cosas que hacen falta para salir de esa duda: saber qué determina de verdad el valor de una moto usada en España, y conocer los trámites que hay que pasar sí o sí para vender legalmente. Con eso puedes poner un precio que se sostenga y cerrar la venta sin sustos.

Está escrita para el mercado español, que no se parece al de al lado. Aquí el 125 manda, la ITV no funciona como en Francia o Alemania, y hay dos cosas —la etiqueta ambiental y el ITP— que deciden más de lo que la mayoría cree.

1. Trámites obligatorios para vender una moto en España

Vender entre particulares es sencillo, pero tiene un orden. Estos son los documentos y gestiones que necesitas, y quién paga cada cosa.

Contrato de compraventa

No es opcional en la práctica: es lo que demuestra cuándo dejaste de ser responsable de la moto. Se firma por duplicado, con los datos de las dos partes, los de la moto (matrícula, bastidor, marca, modelo, kilómetros), el precio y la fecha. Conserva tu copia: si al comprador le ponen una multa al día siguiente y no ha hecho el cambio de titularidad, ese papel es tu defensa.

Añade siempre la frase de que el vehículo se vende en el estado en que se encuentra y que el comprador lo ha revisado. No te libra de un vicio oculto que conocías y ocultaste, pero cierra la puerta a reclamaciones por desgaste normal.

Permiso de circulación y ficha técnica

Los dos se entregan al comprador. La ficha técnica (tarjeta ITV) tiene que estar en vigor y con las inspecciones selladas. Si has perdido alguno, pide un duplicado en la DGT antes de poner el anuncio: llegar al momento de la firma sin papeles es la forma más rápida de que se caiga una venta.

Informe del vehículo de la DGT

Es el equivalente español al certificado de no cargas: dice si la moto tiene embargos, reservas de dominio, si está dada de baja o si tiene el seguro en vigor. Lo pide el comprador serio, y ofrecerlo tú antes de que lo pida es la mejor señal de que no hay nada raro. Se solicita en la Sede Electrónica de la DGT y cuesta unos ocho euros.

Ojo con esto: en España no existe una consulta gratuita de matrículas. Ningún tasador online puede sacar los datos de tu moto a partir de la matrícula, por mucho que lo insinúe. Por eso aquí te preguntamos la moto directamente, y la matrícula solo al final, para el comprador.

Transferencia de titularidad

El cambio de nombre lo hace el comprador, y tiene 30 días para hacerlo. Tú tienes una obligación propia: notificar la venta a la DGT. Es gratis, se hace online y te quita de encima la responsabilidad sobre multas e impuestos desde la fecha de la venta. Hazlo el mismo día. Es el trámite que más gente se salta y el que más disgustos da.

ITV

Para motos de más de 125 cc, la primera inspección toca a los cuatro años y después cada dos. Para ciclomotores y motos de hasta 125 cc, a los tres años y luego cada dos. No es obligatorio venderla con la ITV pasada, pero sí lo es que el comprador la pase antes de circular si está caducada, y eso lo va a descontar del precio junto con el riesgo de que salga algo.

Etiqueta ambiental de la DGT

El distintivo depende del año de matriculación: desde 2003 corresponde la B, desde 2007 la C, las eléctricas llevan la 0 y las híbridas la ECO. Las motos anteriores a 2003 no tienen etiqueta, y eso significa no poder entrar en las zonas de bajas emisiones de Madrid, Barcelona y una lista de ciudades que crece cada año. Si vendes en una de esas provincias, tu comprador potencial es alguien que no necesita entrar al centro, y eso reduce el precio.

Seguro

El seguro no se transfiere solo. Avisa a tu aseguradora el día de la venta para dar de baja la póliza o cambiarla de vehículo; si no, sigues pagando por una moto que ya no es tuya. La parte no consumida suele devolverse.

¿Y el ITP?

El impuesto de transmisiones patrimoniales lo paga el comprador, no tú. El tipo lo fija cada comunidad autónoma y se calcula sobre el valor fiscal de la moto, no sobre lo que habéis pactado. Conviene que lo sepas para poder responderlo cuando te lo pregunten, porque te lo van a preguntar, y porque a veces se usa como excusa para regatear.

2. Qué determina el valor de una moto de segunda mano

Marca y modelo

Es el factor que más pesa, y no siempre por las razones que uno esperaría. En España un scooter Honda o Yamaha de 125 mantiene el precio de una forma que sorprende a quien viene del mundo del coche, sencillamente porque hay compradores para él en cualquier calle. Una deportiva de 1.000 cc, en cambio, tiene un público reducido y tarda meses en venderse aunque esté impecable.

La cilindrada, y el carné B

Aquí está la particularidad española. Con el carné de coche y tres años de antigüedad se puede conducir una moto de 125 cc, así que el comprador potencial de un 125 es prácticamente cualquier adulto del país. Eso multiplica la demanda y frena la depreciación: un scooter de 125 con cinco años puede conservar más de la mitad de lo que costó nuevo, algo impensable en cilindradas mayores.

Año de matriculación

El primer año es el que más cuesta: entre un 15 % y un 20 %. Después baja entre un 10 % y un 15 % anual durante tres o cuatro años, y a partir de ahí la caída se suaviza mucho. Pasada la década, una moto bien mantenida casi no pierde valor: se ha estabilizado en su valor de uso. Las clásicas y las de colección son otra historia, porque pueden subir.

Kilómetros

La media española ronda los 6.000 km al año, algo más en scooters urbanos, que se usan a diario. Lo que se juzga no es el número absoluto sino la relación con la edad: una moto de diez años con 20.000 km puede levantar tantas sospechas como una con 120.000, porque estar parada también estropea —gomas, neumáticos, carburación, batería—.

Estado y mantenimiento

Las revisiones selladas o las facturas del taller valen dinero de verdad. Un historial completo justifica sin discusión un precio por encima de la media, y su ausencia obliga al comprador a suponer lo peor.

Etiqueta ambiental y ciudad

Un factor que hace cinco años no existía y hoy es de los que más pesan en Madrid y Barcelona. Sin etiqueta, la moto no entra en la ZBE, y el comprador urbano desaparece. Fuera de esas ciudades el efecto es mucho menor.

Provincia

El Mediterráneo, Madrid, Barcelona y las islas se ruedan todo el año y concentran compradores; el interior norte es más flojo. La diferencia es real pero moderada, entre un 3 % y un 5 %, y no compensa mover la moto a mil kilómetros para vender.

Temporada

Primavera y principio de verano son la mejor época, sobre todo para motos de ocio. Los scooters urbanos aguantan mejor todo el año, porque quien los compra los necesita para ir a trabajar, no para pasear un domingo.

Accesorios

Suman los que casi todo el mundo quiere: baúl y maletas, puños calefactables, defensas, escape homologado, un buen juego de neumáticos recién puesto. Restan las personalizaciones muy marcadas —pintura llamativa, manillar extremo, escape ruidoso sin homologar— porque reducen el número de compradores. Si tienes las piezas originales, guárdalas y ofrécelas.

3. Errores que cuestan dinero

1. Poner un precio de anuncio, no de venta

El error más común. Miras Wallapop, ves que piden 4.500 € y pones 4.500 €. Pero eso es lo que piden, no lo que cobran: en España se cierra habitualmente entre un 5 % y un 12 % por debajo del anuncio. Si partes del precio de salida más alto que ves, tu moto se queda meses colgada.

2. Enseñarla sucia

Una tarde de limpieza a fondo cambia la primera impresión y, con ella, la primera oferta. No es estética: una moto cuidada por fuera transmite que también lo está por dentro.

3. Llegar sin papeles

Permiso de circulación, ficha técnica, informe de la DGT y facturas. Tenerlo todo preparado antes de publicar el anuncio evita que la venta se caiga el día de la firma.

4. No notificar la venta a la DGT

Es gratis, se hace en cinco minutos y te ahorra multas ajenas durante años. La cantidad de gente que se lo salta es asombrosa.

5. Aceptar un pago que no está confirmado

Bizum, transferencia inmediata o efectivo contado en el banco. Nunca entregues la moto ni firmes nada con un resguardo de transferencia en el móvil: eso no es un cobro. Los cheques y las transferencias «que llegan el lunes» son el clásico de las estafas.

6. Esconder defectos

Se descubren en la primera vuelta a la manzana, y entonces ya no hay confianza para negociar nada. Decirlos de entrada te da margen para defender el resto del precio.

7. Un anuncio de tres líneas y una foto

Ocho o diez fotos con luz de día, desde los dos lados, del cuentakilómetros, de los neumáticos y de los golpes que tenga; y un texto que cuente el mantenimiento y por qué la vendes. Los anuncios completos reciben más mensajes y aguantan mejor el precio.

4. Cómo preparar la moto para sacarle más

Limpieza a fondo

Llantas, cadena, escape, bajos. Un poco de producto y una tarde. Es la inversión con mejor retorno de todas.

Revisión y consumibles

Aceite y filtro recientes, cadena engrasada y tensada, pastillas de freno con recorrido, neumáticos con dibujo y sin grietas. Cambiar unos neumáticos gastados suele devolver más de lo que cuesta, porque quita al comprador un argumento de rebaja de varios cientos de euros.

Arreglos pequeños

Un intermitente roto, un puño desgastado, un espejo que no sujeta. Cuestan poco y suman en la impresión general. Las reparaciones caras, en cambio, casi nunca compensan: es mejor descontarlas del precio y decirlo.

Carpeta de mantenimiento

Reúne facturas, libro de revisiones y la ITV. Entregarlo ordenado convierte una conversación sobre el precio en una conversación sobre la moto.

Pasa la ITV si está justa

Si le queda poco o está caducada, pásala tú. Cuesta unos 25 € y elimina de un plumazo la incertidumbre que el comprador iba a convertir en descuento.

5. Cómo saber el precio real: dónde mirar

Wallapop, primero

Es donde se venden de verdad las motos de segunda mano en España, y es el precio que la gente reconoce. Busca tu modelo, filtra por años parecidos y kilometraje parecido, y fíjate en cuántos anuncios llevan meses publicados: esos marcan el techo de lo que nadie está pagando.

Milanuncios y Motos.net

Milanuncios amplía la muestra entre particulares. Motos.net es stock de concesionario: precios sistemáticamente más altos, porque incluyen garantía y puesta a punto. Sirve como techo, no como referencia.

Tasadores online

Útiles para tener un punto de partida en un minuto. Desconfía del que te prometa un precio exacto a partir de la matrícula: en España no hay consulta gratuita de matrículas, así que ese dato no puede salir de ahí. Nuestra tasación combina un baremo propio con la búsqueda de anuncios reales de tu modelo, y te dice hasta qué punto se fía de sí misma.

Preguntar a un profesional

Un concesionario o un comprador profesional te dará una cifra más baja que la venta entre particulares —asume la puesta a punto, la garantía y el tiempo hasta revenderla— pero es una cifra en firme y sin gestiones. Sirve como suelo: lo que te ofrecen es lo mínimo que vale tu moto.

Cruza las fuentes

Ninguna vale por sí sola. Coge la mediana de los anuncios de particulares, réstale entre un 5 % y un 10 % para llegar al precio de cierre, y compárala con lo que te ofrece un profesional. Entre esas dos cifras está tu margen real de negociación.

Y ya está

Saber lo que vale tu moto no es adivinar un número: es entender qué mueve el precio en este mercado —la cilindrada y el carné B, la etiqueta, la ITV, la provincia— y cruzar lo que piden otros con lo que se paga de verdad.

Con el precio claro y los papeles en orden, vender una moto en España es cuestión de días. Sin eso, son meses. La primavera suele ser el mejor momento, así que si estás pensándolo, es ahora.

Empieza por saber lo que vale